“La fotografía debe transmitir la expresión de lo que se canta”. Entremos en el universo de Antoni y Toni Bofill

Una entrevista a 4 manos para inaugurar una nueva sección dedicada a la fotografía de escena. Conversaciones con los grandes fotógrafos profesionales de hoy día que permitirán compartir su cultura fotográfica, su experiencia y sus sensaciones detrás de la cámara, esa cámara que les permite inmortalizar todo tipo de manifestaciones. Merced a una nueva colaboración de Jordi Pujal Operafashion se honora en recibir a dos generaciones de fotógrafos, Toni Bofill padre y Toni Bofill hijo. El apellido Bofill es leyenda pura del mundo del escenario por su condición de fotógrafo oficial del Gran Teatre del Liceu desde el lejano 1977.

Estamos ante dos generaciones  de fotógrafos de referencia en el ámbito operístico. Pero ¿cómo empezó Toni Bofill padre? ¿Cuándo se apercibió de que la fotografía teatral era el camino a seguir, su actividad estrella?

A mis 14 años empecé fotografiando representaciones de teatro y danza en el Centre Moral de Gràcia, asociación privada con sede en Barcelona dedicada al arte amateur. En aquellos tiempos con mi cámara plasmaba diversas disciplinas del arte pero en las que destacaba más era en teatro, ballet, danza y zarzuela (para potenciales lectores que quizá no conozcan este género musical diré que puede ser considerada como la opereta española; la zarzuela estaba muy en voga aquellos años en teatros del perfil del citado Centre Moral).

La relación con la cámara y con grandes fotógrafos del pasado: ¿tienen referentes, modelos de inspiración o a seguir?

Padre-En realidad he sido una persona muy autodidacta, siempre he seguido mi instinto y mi perseverancia, creando mi propio estilo y dejándome llevar por el cúmulo de sentimientos que cada momento me proporciona.

Hijo-Por mi parte, y al haber siempre trabajado en equipo, he adquirido mucha experiencia y amplia visión gracias a lo que mi padre me ha transmitido, intentado  siempre aplicar las últimas técnicas y cambios tecnólogicos habidos (que no son pocos).

Verdi “Don Carlo”, Josep Carreras, 1982

Fotografía y Música, dos pasiones, dos medios de expresión de uno mismo. En su caso, ¿fue la fotografía quien le acercó a la música o viceversa?

Padre-A 9 años la música me apasionaba ya; posteriormente, hacer mis primeros reportajes fotográficos circundado de música supuso un placer enorme, de manera que puedo decir que ambas actividades confluyeron en una única pasión. Debo reconocer, asimismo, que el hecho de gustarme la música en el momento de hacer un reportaje me lleva a seguirla, a escucharla y me permite fotografiarla con otro tipo de sentimiento. En esta profesión es de importancia capital ser consciente de que se trata de algo absolutamente vocacional de tal modo que en el momento en que tomo una fotografía me lanzo sin red hacia la ópera y hacia el personaje que está frente al objetivo de mi cámara. Intento captar y plasmar sentimiento y expresión al máximo.

Ha sido fotógrafo oficial desde 1977 del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. ¿Cómo empezó la colaboración con uno de los coliseos operísticos más importantes del mundo?

Padre-Fue algo muy rápido; el Gran Teatre del Liceu buscaba un fotógrafo y el laboratorio con quien trabajaba para el revelado de mis trabajos, sabiendo de mis experiencias en el mundo del teatro, danza,…, me informó de ello, pues estaba al tanto de la necesidad que tenía el Liceu. Contacté con el teatro (en aquellos años era un teatro privado gestionado por el empresario Joan Antoni Pamias): a modo de prueba el Liceu me propuso fotografiar una representación de la ópera “L’africaine” ¡¡¡que cantaban mi estimada Montserrat Caballé y Plácido Domingo…!!! A partir de ahí empezó todo, fui aceptado y, por tanto, cubrí las necesidades fotográficas del teatro.

Massenet “Thaïs”, Placido Domingo, ©A Bofill, 2017

Han fotografiado a las más grandes estrellas del ballet, la ópera y la dirección orquestal del mundo. Supongo que para Udes.serán experiencias inolvidables, ¿cómo las han vivido?

Padre-Es una enorme satisfacción estar tan cerca de estas grandes figuras, tratarlas cara a cara, con proximidad; es maravilloso ver cómo facilitan mi trabajo y consideran a uno como uno más de ellos, es un gran orgullo.

Hijo-Pueden parecer distantes en escena, pero a partir del momento en que están en los camerinos este distanciamento desaparece, pasando a transmitir y compartir abiertamente sus sentimientos y la euforia propia del momento que comporta su prestación en una ópera entera, es algo mágico.

¿Hay alguna foto por la que sientan un cariño especial? ¿Por qué?

Padre-Una de las fotos operísticas de las que me siento más orgulloso es la primera de todas, tomada durante “L’africaine” en el momento en que Montserrat Caballé aparecía en escena: fue la puerta que se abría para dar paso a mi carrera fotográfica liceista.

Meyerbeer “L’Africaine”, Montserrat Caballè, 1977

De los artistas con quienes han colaborado ¿con cuáles han sentido esa atracción especial con la cámara que les ha permitido conectar al momento y, por tanto, reflejar la emoción exacta de la situación que se estaba viviendo en escena?

Padre-Para preparar esta respuesta he revisado los nombres con quienes he trabajado: no tengo palabras, casi ni me lo creo, una lista extensa llena de talento, menuda sorpresa…. En general conecto fácilmente con cualquier artista pero sí es cierto que esta ‘atracción’especial es más intensa con algunos cantantes y no sé por qué: es como si mi cámara ‘se enamorara al instante de ellos’. Lamento si omito nombres pero, gracias a la oportunidad que esta entrevista me brinda, me gustaría mencionar (también Montserrat y Plácido, por supuesto), entre otros, a Josep Carreras, Joan Pons, Elena Obraztsova, Ilona Tokody, Éva Marton, Leonie Rysanek, Alfredo Kraus, Edita Gruberová, Fiorenza Cossotto, Ivo Vinco, Maria Guleghina, Joan Sutherland, Jaume Aragall, Vicenç Sardinero, Agnes Baltsa, June Anderson, Bianca Berini, Sherrill Milnes, Alain Fondary, Fiorenza Cedolins, Pedro Lavirgen, Renata Scotto, Mirella Freni, Nicolai Ghiaúrov, Raquel Pierotti, Dolora Zajick, Hildegard Behrens, María Gallego, Josep Bros, Carlos Álvarez, Daniela Dessì, Fabio Armiliato, Elisabetta Fiorillo, Ewa Podles, Deborah Voigt, Deborah Polaski, Falk Struckmann, Anja Silja, Anna Tomowa-Sintow, Aprile Millo, Piero Cappuccilli, Simon Estes, Rockwell Blake, Enedina Lloris, Ruth Welting, Viorica Cortez, Virginia Zeani, Maria Chiara, Catherine Malfitano, Neil Schicoff, Jose van Dam, Francisco Araiza, Yevgeny Nesterenko, Matti Salminen, Ghena Dimitrova, Marti Talvela, Paata Burchuladze, Sharon Sweet, Dennis O’Neil, Patrizia Ciofi, Verónica Villarroel, Federica von Stade y Victoria de los Ángeles. Disculpas ante omisiones involuntarias.

Hijo-Ya saben que mi carrera es mucho más corta y, por tanto, mi lista no tiene punto de comparación con la de mi padre: no tiene sentido. Menciono a Natalie Dessay, Sondra Radvanovsky, Javier Camarena, Nino Machaidze y Jorge de León.

Bellini “Norma”, Sondra Radvanovsky and Gregory Kunde, ©A Bofill, 2015

¿Algún artista a quien sienten no haber podido fotografiar?

Padre-Lamentablemente hay muchos artistas a quienes, por pertenecer a tiempos pretéritos que no viví o porque no han actuado en el Liceu, no pude retratar muy a mi pesar. No cito ningún nombre en concreto, la lista es larga.

¿Qué funciones inaugurales de la temporada liceista recuerda Toni Bofill padre con gran emoción? ¿Y Toni jr.?

Padre-Para mí todas las inauguraciones de temporada son importantes porque significa que continuaré fotografiando a grandes artistas.

Hijo-Recuerdo con intensa emoción la función inaugural de reapertura del Liceu tras el incendio devastador de 1994, fue en octubre de 1999 con “Turandot”; todo volvía perfectamente a su sitio, un gran escenario, una escenografía espectacular y la emoción del momento reflejada de modo muy claro en las caras de la gente.

Puccini “Tosca”, Sondra Radvanovsky and Ambrogio Maestri, ©A Bofill, 2014

¿Alguna ubicación privilegiada en el Liceu que les permita tomar óptimas fotos de escena?

Padre-Cada ópera necesita su propio punto de visión pero en cualquier caso, y como punto de visión inmejorable, creo que en el anfiteatro al lado izquierdo. Como curiosidad comentaré que la mayor parte de cantantes tienden a desplazarse, mirar y colocarse en/hacia este lado izquierdo ¡y realmente no sé por qué!

Hijo-Un lugar privilegiado en que lamentablemente es difícil permancer mucho rato es el escenario, tu visión es completamente diversa a la que el público tiene desde la sala. Ves a los cantantes de espaldas pero al mismo tiempo percibes y palpas la concentración de la audiencia ante lo que le está llegando desde el escenario.

Saint-Saens “Samson et Dalila”, Agnes Baltsa and Alain Fondary, 1989

Usted ha fotografiado durante muchísimos años a Montserrat Caballé. ¿Cómo se trabaja con una primadonna absoluta? ¿Qué tipo de fotos le pedía? ¿Descartó trabajos?

Padre-Junto a Caballé trabajé siempre con mucha tranquilidad, siempre me trató con sencillez y cariño. Sabía estar frente a la cámara a la perfección y siempre facilitó las cosas, aunque con exigencia porque tenía clarísimo el objetivo que perseguía. Y ella sabía con certeza que yo le proporcionaría lo que ella pedía.

¿Características diferenciales de la fotografía de escena hoy en día?

Hijo-Fotografiar exige una atención extrema, ya que un simple movimiento apenas perceptible, un cambio de luz,…., pueden ser determinantes para decidir si esa foto es buena o no. Y no has tenido posibilidad de preparar ese contexto digamos favorable, y lo excepcional de la foto es algo que ha de ser ‘cazado al vuelo’ y al momento: es fácil perder esa fracción de segundo única porque la acción es rápida y la escena cambia constantemente. Por esta razón es bueno conocer previamente la obra que vas a fotografiar. Y esto siempre ha sido así, independientemente de si hablamos de la actualidad o de cuando mi padre empezó en el Liceu.

Por favor, háblenos del proceso fotográfico. ¿Cómo se desarrollan las fases de investigación, preparación y realización de una sesión fotográfica? ¿Qué criterio se sigue para fotografiar una función de ópera? ¿Y un recital?

Hijo-En la ópera el primer paso consiste en fotografiar durante un ensayo, lo que te da mayor libertad de movimientos y diferentes ángulos de visión al propio tiempo que observas el movimiento escénico; posteriormente fotografiamos las primeras funciones de cada uno de los diferentes repartos implicados en esa producción. Por supuesto, en una función en vivo con público debemos ser extremadamente cautelosos intentando movernos lo mínimo y sin hacer ruido para evitar molestar al público de la sala, esto para nosotros siempre ha sido algo fundamental. En el caso de recitales nunca acudimos a los ensayos, trabajamos directamente en la función. Estos reportajes de las óperas y conciertos sirven para proveer de material gráfico a la Oficina de Prensa y a los Servicios de Documentación y Archivo del Liceu.

Puccini “Tosca”, Giacomo Aragall, 1985

¿Ha habido registas, escenógrafos, directores de orquesta,… cuya labor haya podido influenciar en su trabajo?

Hijo-En contadas ocasiones en algunos ensayos se nos ha pedido seguir determinadas pautas y lineas de acción dado que el vestuario, el maquillaje, la escenografía, los movimientos escénicos, etc., no estaban totalmente definidos/terminados/resueltos: era en la fase final del proceso creativo.

Al fotografiar una ópera o un ballet, además de conocer la evolución (también psicológica) de un personaje, se debe conocer al artista que da vida a ese personaje y analizar su comportamiento  en el escenario. ¿Cómo lo hace Ud.?

Hijo-Normalmente el día previo a la función escucho esa ópera porque, por una parte, me sirve para   interiorizarla, y al mismo tiempo, me permite saber el momento en que los personajes o el coro aparecen en escena y es la mejor manera de evitar sorpresas durante la función. Además el hecho de haber visto muchas óperas en vivo y tantos reportajes fotográficos operísticos me ayuda a identificar los muchos grandes momentos de cada obra.

Donizetti “Lucia di Lammermoor”, Patrizia Ciofi, ©A Bofill, 2006

En un mundo de artistas como el teatro, la mirada del fotógrafo es examinada por otros creadores como directores, directores de escena, escenógrafos, diseñadores de vestuario. ¿Cómo interactúan con ellos? ¿Qué ha cambiado con respeto a los inicios de Toni Bofill padre?

Padre-En este sentido no hay ningún tipo de problema, si hay alguna divergencia y algo debe modificarse siempre se llega a un acuerdo, todo absolutamente se comenta: ¡hablando se entiende la gente!

Hijo-Ante todo lo primero es el punto de vista de directores y creadores, ellos son quienes han concebido ese espectáculo y, por tanto, debe ser respetado; incluso en ocasiones en los primeros ensayos los propios creadores nos han explicado un poquito el entramado y su visión, resultándonos algo de gran ayuda.

Un adjetivo/palabra/frase que defina su fotografía.

Padre-La fotografía debe transmitir la expresión de lo que se canta.

Hijo-Intensidad, tanto para imagen, como para colores y emoción.

Su última foto de escena anterior al confinamiento.

Hijo-Un ensayo de la ópera “Lohengrin” dirigida escénicamente por Katharina Wagner.

Donizetti “La fille du régiment”, Edita Gruberova, 1993

Fotos: Antoni y Toni Bofill

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